domingo, 1 de septiembre de 2013

LOS DISTURBIOS DE AGOSTO EN LAS PERIFERIAS BOGOTANAS - EL "FEO" ROSTRO DEL "PRECARIADO"


LOS DISTURBIOS DE AGOSTO EN LAS PERIFERIAS BOGOTANAS - EL "FEO" ROSTRO DEL "PRECARIADO"


Frank Molano Camargo* / Miércoles 28 de agosto de 2013
*Historiador, docente universitario, investigador social y Vocero Nacional del Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo


Hasta el 30 de agosto se contabilizan según las variadas cifras de los medios, 2 jóvenes muertos por impacto de bala, uno en Suba y otro en Engativa, así como cerca de 500 personas atendidas en hospitales de Suba, Engativa, Ciudad Bolívar, Bosa y Kennedy. También se habla de 40 policías heridos. Se menciona que los blancos de los hechos “vandálicos” fueron las estaciones del transmilenio, los CAI, el comercio en sectores focalizados de estas localidades, en Suba el sector de Los Almendros y algunos conjuntos residenciales, mientras que el sector con mayor nivel de confrontación entre jóvenes y ESMAD fue el de La Gaitana. En Engativa, los barrios Villa Gladys, Marandú y La Rivera, aledaños, en el costado norte de la pista del aeropuerto internacional El Dorado, fueron el escenario de la confrontación. Además se menciona que hay 300 o más detenidos, de ellos el 60% corresponde a menores de edad y el resto a jóvenes menores de 26 años. 

Para contener a los “vándalos” la alcaldía de Gustavo Petro en acuerdo con el gobierno de Santos, la Policía y el Ejército ordenaron la militarización de la ciudad y declararon el toque de queda en las localidades de Bosa, Suba y Ciudad Bolívar. La policía también publicó un afiche con los rostros de 48 jóvenes que según fuentes policiales serían “los vándalos más buscados”, las fotografías muestras jóvenes en su mayoría menores de edad, y según el comandante de la policía Rodolfo Palomino "Con la ayuda de los buenos ciudadanos identificaremos y ubicaremos a estos 48 desadaptados, por decir lo menos".

Nuevamente la criminalización de los jóvenes populares que conforman el “precariado” 
El sociólogo británico Guy Standing plantea que las nuevas clases sociales en la globalización imperialista son: la elite, formada por el 1% de ciudadanos que controlan e influyen situaciones a nivel global; los asalariados, representados por cuerpos como el funcionariado, es decir, personas con trabajo a tiempo completo y estable; los “proficians”, que representan a los profesionales y a los técnicos, es decir, autónomos, trabajadores por contratos de obras, consultores y otros que dependen de la demanda de sus servicios. Por debajo de los “proficians”, sitúa a la clase obrera, con los trabajadores sin propiedad sobre los medios de producción pero con un sentimiento de comunidad e identidad profesional. Y por último, el precariado, que carece de derechos, no sabe si mañana obtendrá o no algún ingreso, si podrá estudiar, si podrá tener un futuro. En Bogotá sin lugar a dudas el precariado lo conforman los jóvenes de los barrios populares.

Según fuentes oficiales en Bogotá hay casi dos millones de jóvenes (entre 17 y 26 años) que representan el 25% del total de la población. Se señalan dos grupos poblacionales el comprendido entre los 13 y 17 años que es de algo más de medio millón y el comprendido entre los 18 y 26 años, millón y medio. Bogotá es una ciudad de jóvenes. También se sabe que la localidad concentra la mayor cantidad de jóvenes, y le siguen Kennedy, Engativá, Bosa, Ciudad Bolívar y Usaquén. Los jóvenes de las localidades más conflictivas en los motines urbanos de agosto han generado miles de formas organizativas de tipo social, cultural, deportiva, religiosa, política que evidencian un rico tejido social juvenil.

Por otra parte según los informes y diagnósticos de entidades como la Secretaria de Integración se puede evidenciar que las zonas núcleo de los motines juveniles urbanos, la UPZ Engativa y el sector La Gaitana en Suba tiene serios problemas de marginalidad y exclusión social.

La UPZ Engativa es de reciente “desarrollo” urbanístico, es la más grande en extensión y una de las UPZ que cuenta con los altos niveles de inmigración como consecuencia de la recepción de población desplazada por la violencia. El principal problema que presenta es la baja calidad de vida de la población, en razón de su situación socioeconómica. 

Así mismo, para Suba los barrios en donde se registraron los mayores disturbios son aquellos con mayor vulnerabilidad debido a sus condiciones socio- económicas y de vivienda: Rincón, La Gaitana, Lisboa, Bilbao y Tibabuyes ubicados en las UPZ 71 y 28.

En una primera mirada explicativa a los motines, sus blancos: transmilenio, comercio, policía y Unidades Residenciales, representan en la percepción de la juventud precarizada las expresiones materiales de la desigualdad e injusticia social. Un rastreo de prensa indica que además son estos sectores urbanos los que han protagonizado protestas contra transmilenio y por mejores condiciones de vida.

De ahí que podríamos afirmar en una primera y quizá apresurada conclusión, que la relación existente entre el Paro Agrario y los motines urbanos de varias ciudades colombianas, expresan las profundas contradicciones sociales de un país bajo los efectos del neoliberalismo, en el que coexisten y se disputan formas de producción y organización diversas, que se expresan en las diferentes luchas: la asonada, la turba, el saqueo son repertorios propios de las poblaciones precarizadas, mientras que los bloqueos, paros y huelgas expresan la inconformidad de los explotados del sector más articulado y formalizado por el capitalismo. 

Aunque la represión y la estigmatización se generaliza, existe un componente de mayor odio hacia las luchas de los precarizados. Es el viejo odio de la élite a la juventud popular.

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